domingo, 2 de enero de 2011

Se van los que están solos

En el tema del amor me considero un 'pata' lerdo, un papanatas que no ha logrado entablar una relación duradera con una chica. Aquél sin destino. Ese que observa como sus 'broders' llevan a sus novias a los compromisos. Ese que se siente solo cuando está encerrado en su cuarto. El que es el punto de bromas cuando se refieren a los "manos sudorosas". Aquél personaje que le jode ver parejitas besándose en los paraderos y parques, con un frenesí que más parece arrechura callejera. Ese que canta baladas con tal sentimiento, sin estar enamorado. Todo eso creo que soy.    
A mis 26 años, me interesa mucho de quien enamorarme. Recuerdo a aquella hermosa mujer, con la que descubrí y exploré todo el mundo del sexo. Todo ese ambiente y espacio bacanal que muchas personas lo convierten en tabú y se pierden de lo mejor de la vida. Si alguien le preguntará a ella, por Ramiro Céspedes estoy casi seguro que respondería con una grosería y un olvido del carajo. Se haría la desentendida y no declararía nada. Y es que no me recordaría con agrado. Me porte como un hijo de puta. Pero aclaro que fue inconscientemente. Nunca lo habría hecho en mi sano juicio. Ella es perfecta. Es de aquellas muchachas que los hombres eligen para que se convierta en su enamorada oficial. La que llevarías a casa y la presentarías a tu familia. Esa que te cuenta su vida de principio a fin. Que te brinda toda la confianza del mundo.Ella, en resumen, era la mujer que me hacía escribir. Era mi Beatriz como para Dante. Era: porque ahora no.
             Si hay algo por reconocer: es que soy un escritor de pacotilla. Que cuando le da ganas de escribir, lo hace. Cuando no: no. Que se niega a escribir de él mismo. Sí: no lo hago. Lo que escribo ahora es un reflejo de lo que me pasa. Como todos los escritores, cojo sucesos de la realidad y lo llevo a la ficción. (Y es que no todo es como te lo cuentan). Soy un escribidor en plena formación, que cada vez, aprende más. Ese que tiene mala suerte con las chicas. Ese que se enamora de la ex de su pata. Y que lo mantiene en secreto porque  no se atreve a confesarle a ella que necesita un babero cada vez que la ve. Que desearía besarla y susurrarle al oído palabras de amor. Todo eso soy.
         Si me preguntan en la calle como me llamo les digo sin rodeos que soy Ramiro Céspedes un escritorcito de mierda. Uno que desea tener una relación estable y dejar de estar solo de una buena vez. Ese que no avanza, sino que retrocede en su propio sino. Que deambula por la calle como un chico bueno que no tiene malicia alguna. Ese mismo pata que está a la espera de que su chica elegida se de cuenta del sentimiento especial que le espera y que es solo para ella.
Creo que no soy el único. Al igual que yo muchas personas siguen solas. Quimeras del destino serán estos casos.  Por qué se van los que están solos. Estos individuos estarán concatenados, quizás. Por eso se van... ¿Adónde? A la completa mierda.
       Pero yo no quiero que me suceda eso. A la chica que me roba los sueños, quiero invitarla a salir. Decirle para ir a ver una película al cine. Declarle que me encanta estar con ella. Que la paso increíble. Que me agrada cuando no paramos de reírnos y cuando nos respondemos con monosílabos. Cuando nos contamos todo lo que pasamos.  Y lo que más disfruto: a parte de su compañía, ver su angelical rostro. Observar ese peculiar detalle sobre la parte derecha de su mentón. Contarle que muchas veces que la he tenido en frente me ha dado ganas de besarla. Que es una tentación inmensa verla a los ojos. 
      No sé si lo haré algún día. Esperaré a que ella se de cuenta...

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